La Vida Madre

¿Qué es la Crianza Consciente?

¿Qué es la Crianza Consciente?

¿Qué es la Crianza Consciente?

¿Qué es la Crianza Consciente?

¿Qué es la Crianza Consciente?

¿Qué es la Crianza Consciente?

¿Qué es la Crianza Consciente?

La idea de estar presente en lo cotidiano es el núcleo de la meditación budista y se ha practicado y estudiado durante siglos. Todo lo «consciente» está de moda, pero no tenemos muy claro qué es y cómo aplicarlo de forma real. Algunas personas lo están incorporando a su filosofía de vida, incluyendo la crianza, y a nosotras nos parece una muy buena idea. Así que queremos explicaros qué es y por qué merece la pena.



¿Qué significa vivir de forma Consciente?

Vivir siguiendo esa filosofía significa que eres consciente de dónde estás en el mundo, qué estás pensando y cómo te sientes por dentro y por fuera. No sólo se trata de hacer las cosas dándole toda tu atención, sino también de mirar el mundo, tu mundo, con menos juicio y más aceptación.

El objetivo de la crianza consciente es responder cuidadosamente a los comportamientos o acciones de tu hijo en lugar de simplemente reaccionar. Trabajarnos la aceptación hacia nuestros hijos y a su vez, hacia nosotras mismas. Pero esto no significa que vayamos a estar todo el día sonriendo y positivas, eso es imposible y estar presente no se trata de eso.

Se trata de involucrarse realmente en el momento que estás viviendo y no dejar que las emociones o el trauma del pasado o del futuro marquen esa experiencia o, lo que es más importante, tu reacción. Puedes enfadarte o frustrarte, pero desde un lugar más informado en lugar de uno que es puramente automático.



Crianza Consciente


Todo eso ha sonado estupendo y maravilloso, pero ¿qué significa todo esto en la práctica?
La mayoría de las ideas sobre la crianza consciente implican lo siguiente:


Escuchar: Esto significa realmente escuchar y observar con toda tu atención. Esto puede requerir una gran cantidad de paciencia y práctica. También se extiende al medio ambiente. Disfruta de todo: las vistas, los olores, los sonidos que te rodean a ti y a tu hijx.


Aceptación: Entrar en cada situación sin juzgar tus sentimientos o los sentimientos de tu hijx. Lo que es, simplemente es. El no juzgar también implica quitarte las expectativas poco realistas hacia tu hijo. Y, al final, esta es la aceptación de «lo que es», ese es el objetivo.


Conciencia emocional: Ser consciente de que todas las situaciones se ven afectadas por nuestras emociones, ya sean del momento o de algo anterior, y actuar consecuentemente. Modelar la conciencia emocional es clave para enseñarle a tu hijx a actuar con la misma actitud.

Autoregularte: Esto significa no dejar que tus emociones desencadenen reacciones inmediatas, como gritos u otros comportamientos automáticos. En resumen: es pensar antes de actuar para evitar una reacción exagerada.


Compasión: Una vez más, es posible que no estés de acuerdo con las acciones o pensamientos de tu hijx, pero la crianza consciente te invita a ser más compasiva. Esto implica ser empático y comprender la posición del niño en el momento. La compasión también se extiende a los padres, ya que en última instancia hay menos autoculpabilidad si una situación no resulta como esperabas.



Ejemplos de Crianza Consciente


¿Tu bebé no duerme?

Tómate un momento y respira. No entres en el bucle de pensar que todas las noches van a ser como las anteriores, que no vas a poder dormir más y que no vas a tener tiempo para ti. Para y presta atención a tus emociones. Todo lo que estas sintiendo es normal. ¿Te sientes enfada o frustrada? Tienes que reconocer lo que estás sintiendo, pero sin juzgarte por sentirlo. Hay muchos bebés que tienen problemas para dormir toda la noche y esto no significa que vaya a ser así toda la vida. Son etapas y darte un segundo para recordarlo es esencial.


¿Tu hijx tiene una rabieta en medio del súper?

Mira a tu alrededor. No a las miradas que no ayudan nada y además te estresan más (eso ignoralo), pero echa un vistazo a todas las tentaciones que tu pequeñx puede ver, quiere y no puede tocar, que seguramente esté cansadx de un día de compras o que tenga hambre, porque entre salir de casa, llegar al y comprar han pasado un par de horas.

Antes de agobiarte y enfocarte en la vergüenza que estás pasando en ese momento, vete a la raíz del problema. Es normal que los niños no controlen sus emociones y la única manera de enseñarles a controlarlas es controlándolas nosotras mismas. (Esto no significa que deba comprar esa muñeca que ni habla y cuesta 60€).


¿Tu hijx no quiere comer?

En algún momento, y esto nos pasa a todas, tu hijx se negará a comer esa deliciosa comida casera que preparaste. Y tu primera reacción será tomártelo personal y, bueno, reaccionar.


Pues respira y piensa. Puede haber muchas razones por las que tu hijx no quiera comer, puede ser que esté rechazando alguna textura o algún sabor de la comida le recuerde a un momento en el que algo le sentó mal o tuvo una mala experiencia. A ti te puede sonar ridículo pero para alguien que está comiendo por primera vez – y acostumbrándose a experimentar varias veces al día lo que para nosotros ahora tenemos dominado y es un placer – no lo es.


Habla con ellos sobre lo que sienten y por qué necesitan comer. Establece una rutina donde tengan opciones para comer (opciones saludables, porque si nos cuesta a nosotras comernos las acelgas en lugar de la pizza, imagínate a ellxs) Y como siempre, aprenden de lo que ven, así que intenta probar cosas nuevas para que ellxs lo vean comer conscientemente, en lugar de reaccionar antes de pensar.



¿Cuál es la diferencia entre este y otros tipos de crianza?


Pues realmente, otros estilos de crianza tienden a enfocarse en cómo abordar cosas específicas, o estrategias para lidiar con ciertos comportamientos o acciones. La crianza consciente es más una filosofia que requiere un cambio de mentalidad.


¿Cómo hacerlo?


Abre tus ojos: literal y metafóricamente. Presta atención a tu alrededor y a lo que estás sintiendo por dentro y por fuera en cada momento.

Estate presente: no dejes que se te vaya la mente pensando en lo que tienes que hacer para cocinar o con todo lo que no pudiste hacer esta mañana. Céntrate en lo que estás haciendo ahora para poder disfrutarlo y sacar lo mejor de ese momento, aunque estés lidiando con un berrinche.

Si acallas tu mente, evitarás perder el control de las próximas dos horas por un berrinche y, en su lugar, lo convertir’ias en un momento de conexion, complicidad y entendimiento con tu hijx.


Acepta las cosas: acepta a tu hijo tal y como es, con su personalidad, ya sea fácil o difícil. De paso, acéptate a ti misma y tus limitaciones.


Respira: en momentos de crisis, respira. Aplícatelo como técnica para calmarte en momentos que tienes que pensar con claridad, y cuando lo hagas enséñale a tu hijo a hacerlo también.


La próxima vez que estés en una situación en la que vayas a explotar, frena. Respira, siente tus emociones, reconócelas y céntrate en la experiencia que está teniendo tu hijx en esos momentos

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#maternidadsinfiltro

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