La Vida Madre

Los Mocos Llegan Para Quedarse

Los Mocos Llegan Para Quedarse

Los Mocos Llegan Para Quedarse

Los Mocos Llegan Para Quedarse

Los Mocos Llegan Para Quedarse

Bebé con Pañuelo y Mocos

Los Mocos Llegan Para Quedarse

Los Mocos Llegan Para Quedarse

Cuántas os sentiréis identificadas con la frase «le lleve unas horas a la guardería y ya tenía mocos». 

 

El pan de cada día.

 

Desde que los niños entran en contacto unos con otros, comparten babas, chupetes, mordedores y todo lo que se nos pueda imaginar, los mocos lo ven claro y llegan para quedarse.

¿Qué son realmente los mocos?

Aunque les odiemos mucho y nos den mucho asco, en realidad deberíamos tenerles hasta cariño.

La mucosa de la nariz y de la vía respiratoria en general está en contacto permanente con el aire lo que produce mucha sequedad, por eso, como mecanismo de protección el cuerpo segrega moco con esa textura gelatinosa para que sirva como hidratante y protector y si alguna sustancia se cuela por la nariz quede atrapada en esta trampa pegajosa.

 

Es decir, que tener mocos no es lo mismo que tener un catarro.

 

Fabricar mocos es un sistema de defensa del organismo frente a las infecciones y como hemos visto frente a cualquier «cuerpo extraño» que quiera entrar.

 

Cuántas veces hemos tenido el moquillo colgando en días de frío y no ha pasado de ahí.

 

El catarro es otra cosa, es mocos y algo más. La vida de los niños es una constante sucesión de primeras veces. Existen miles de virus diferentes y en estos años van a ir conociéndoles a todos, creando memoria, que les permitirá luchar contra ellos en futuras ocasiones conociendo bien las reglas del juego.

 

Es tan frecuente que los niños tengan mocos durante el año que la respuesta habitual a la pregunta ¿Desde cuándo los tiene? sea, mmm desde siempre.

 

Y es verdad, los catarros duran unos 10-15 días de mocos y suelen tener unos 10 episodios al año, pues un invierno y un par de meses más.

Como hemos comentado, los mocos son unos luchadores, llega el virus y ahí van ellos a atraparlo. Además son capaces de llevar al sitio de la infección a las células responsables de combatirlos y cuando estas llegan segregan una sustancia infalible que hace que los mocos se tiñan de verde. Sí, lo que has leído. Que los mocos se pongan verde es maravilloso, quiere decir que el virus tiene ya poco que hacer.

 

Anda que no he oído veces eso de «los mocos cuando se ponen verdes… necesitan antibiótico, deben de haberse sobreinfectado… «pues ya sabéis, todo lo contrario!!

 

Muchas veces sólo con los mocos somos capaces de frenar el virus, otras veces tenemos que usar toda la artillería y pedirle a la fiebre que nos eche una mano, y en 2-3 días solemos tenerlo controlado.

 

Muchas veces también tosen, sí, la tos como mecanismo de defensa para evitar que esos mocos lleguen a los pulmones.

 

Pero, ¿qué pasa si dura más? ahí necesitaremos que nuestro pediatra nos revise para ver si el moco ha bajado al pecho, se ha quedado en la garganta o en alguno de los oídos y entonces puede ser que sí necesite antibiótico. Sólo en esos casos. Es un error pensar que por poner el antibiótico antes vamos a evitar las otitis, neumonias… ¨siempre igual, primero me dice que nada y a los 4 días cuando ya tiene la otitis le da antibiótico». A veces pasa, pero tiene su explicación.

Niño Medicina

Si hemos dicho que cada niño tiene unas 10-15 infecciones al año, y lo más frecuente es que se resuelvan solas si cada vez que nuestro hijo tiene mocos le damos un antibiótico, os aseguro que cuando lo necesite de verdad no le va a ayudar nada, y eso si que es grave.

 

De estas 15 infecciones igual tenemos la mala suerte de que alguna se nos complica y necesitamos frenarla, pero no suele ser lo habitual.

Los pediatras no recetamos antibióticos siempre no por gusto, sino porque sabemos que abusar de ellos tiene consecuencias muy negativas, su uso tiene sus indicaciones pero os aseguro que a mi no me gustaría tener que dárselo a mi hijo si no lo necesita. Ahora también os digo, si lo necesita, por favor, que se lo den ya.

 

Y lo mismo pasa con los jarabes para la tos, jarabes para los mocos… no sólo no hacen nada bueno sino que tienen frecuentes efectos secundarios, que en los niños hay que evitar. Y es que no hay que luchar contra ellos, hay que dejar que actúen.

 

Sonarse los mocos, realizar lavados nasales, e hidratarse en abundancia son las medidas adecuadas ya que por mucho que les queramos son muy incómodos y como ya sabéis para el malestar general o la fiebre, el paracetamol o el ibuprofeno serán nuestros grandes aliados.

Si me tuviera que quedar con algo de todo este rollo que os he contado podría resumirse en:

 

Los mocos son buenos, sobretodo si son verdes.

 

No uses jarabes para los mocos.

 

La paciencia es la madre de la ciencia.

La Vida Madre

La Vida Madre

#maternidadsinfiltro

COMPARTIR

Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on pinterest