La Vida Madre

Las Habilidades Sociales en Preescolar son Más Importantes que las Académicas

Las Habilidades Sociales en Preescolar son Más Importantes que las Académicas

Las Habilidades Sociales en Preescolar son Más Importantes que las Académicas

Las Habilidades Sociales en Preescolar son Más Importantes que las Académicas

Las Habilidades Sociales en Preescolar son Más Importantes que las Académicas

Las Habilidades Sociales en Preescolar son Más Importantes que las Académicas

Las Habilidades Sociales en Preescolar son Más Importantes que las Académicas

Como madres tendemos a preocuparnos de lo que están aprendiendo nuestros hijos en el jardín de infancia, pensando siempre en la construcción de una base sólida para su futuro, olvidándose de la importancia de la socialización.

Un estudio publicado en 2015 mostró que las habilidades sociales observadas en preescolar mostraron una relación significativa con el bienestar a los 25 años. Los preescolares con habilidades sociales altas tenían más probabilidades de graduarse de la escuela secundaria, ir a la universidad, conseguir un trabajo y mantenerse fuera de problemas con la ley,  que aquellos que mostraban unas competencias sociales bajas.

Para desarrollar las habilidades sociales de nuestros hijos

1. Que sepan jugar con los demás 

El juego es un poderoso catalizador del desarrollo en los primeros años. A través del juego, los niños aprenden a negociar, resolver problemas, tomar turnos, compartir y experimentar. 

Aunque tu hija haga deporte o actividades en grupos con otros niños, es muy importante ir al parque que tu hija pase tiempo con otros niños en otro ambiente, donde no haya estructuras marcadas ni intervención de los adultos. 

2. Aprender a resolver problemas

Cuando tu hijo se enfrente a un problema déjalo participar en cómo resolverlo en lugar de resolverlo por él. Pregúntale qué ha pasado, piensen juntos en las posibles soluciones y déjalo que lo intente. 

Cuando le ayudas a resolver problemas,  está aprendiendo también a fallar y a volver a intentarlo. A través de las preguntas, les ayudamos a pensar y le damos la oportunidad de evaluar su experiencia y de mejorarlas si es necesario. Les estamos enseñando que los errores nos ayudan a aprender y a seguir adelante.

3. Reconocer las emociones y ser empáticos

Los niños que son capaces de reconocer las emociones de otros niños, se llevarán mejor con los demás.

Hay muchos recursos para que ayudes a tu hijo a aprender sus emociones e identificarlas en otros. Existen cuentos y cortos específico sobre las emociones. Veanlo juntos y conversen sobre lo que pasa en la historia y a los personajes.

Aprovecha cuando le leas un cuento, las historias están llenas de conflictos y emociones, y las de tu hijo no están involucradas en este momento, pudiendo analizar la situación y empatizar con el personaje. Así puede ser más conscientes de las emociones y  aplicarlas más tarde a la vida real.

4. Aprender a ayudar a los demás

Que tu hijo ayude a otros  implica reconocer las necesidades de los demás. Dale oportunidades con tareas sencillas para que ayude guardando la comida, lavando sus platos o ayudando a un hermano a vestirse. Agradécele tanto cuando ayude voluntariamente o cuando siga tus instrucciones. 

5. Controlar sus impulsos.

El control de impulsos es una parte de las funciones ejecutivas dirigidas por la corteza prefrontal del cerebro, que se desarrolla completamente cuando somos adultos, aunque uno de los desarrollos más rápidos ocurren en los primeros años de la infancia. Es por eso que los niños necesitan oportunidades para practicar esta habilidad.

Los juegos que jugamos desde la infancia como ”un dos tres caravana es”,  “Simón dice” les da a los niños la práctica de cambiar de marcha rápidamente y controlar sus impulsos para moverse.

El juego de imaginación también es una excelente manera de desarrollar estas habilidades. Al adoptar un nuevo personaje y una historia imaginativa, los niños tienen que planear antes de actuar, tomar turnos y establecer reglas a seguir. También practican “pensar fuera de su propia perspectiva” y actúan como piensan que otro lo haría, en lugar de seguir sus propios impulsos.

En la sociedad tan acelerada en la que vivimos creemos que nuestros hijos necesitan aprender más habilidades académicas y más pronto que nunca. Sin embargo, la realidad es que las habilidades sociales que adquieren en la primera infancia, a través de jugar e interactuar, relacionarse con sus familias y prestar atención al mundo que los rodea, les será más útil y les durará más tiempo.

Lole Wong

Lole Wong

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